8/11/15

Il Racconto Dei Racconti (Matteo Garrone 2015)

Del realismo a la fantasía napolitanas

Por Jorge Le Brun


Quiero tu corazón! Me quiero comer a tus hijos!
-Mike Tyson


Apropiadas son las palabras de “Iron Mike” para describir el cuadro más representativo de este trabajo, en el que una reina de un mundo de fantasías escrito por un europeo y con aspecto de voluptuosa mexicana (Salma Hayek, aunque ella pone énfasis en ser algo libanesa), se come un enorme corazón servido en una larga mesa que tiene el mismo diseño y ausencia de color que el resto de las paredes del lugar en el que se encuentra, permitiéndonos centrar la atención en la glotonería de una reciente viuda en búsqueda de tener prole. Los cuentos de hadas antiguos y el idioma de Shakespeare son los saltos cuantitativos que Matteo Garrone da: de Reality (2012) a Tale of tales (El cuento de los cuentos). La reinvención de lo clásico y del mismo director en una sola película.

Aunque el folclore puede contener elementos mitológicos y
religiosos, agrega también tradiciones de la vida mundana.
Toda región está llena de sus tradiciones y expresiones culturales, entre los que están los cuentos; esto es parte de lo que ya no tan comúnmente se conoce como folclore. Los cuentos, relatos y tradiciones que narran fantástica o realistamente la historia de algunos lugares, han sido objeto de todo tipo de debates o admiración; es precisamente de la recopilación y preservación de esto que se dio el nacimiento de los cuentos de hadas; cuando este acerbo que era más de carácter regional, era perdido o despreciado por las élites y en gran medida por el imperialismo cultural. Fue así que personajes como los hermanos Grimm en Alemania, se volvieron recopiladores y preservadores de tramas y personajes folclóricos; orales y algunos ya escritos. Cuidaron incluso el estilo narrativo, hasta que, después de la primera edición, el hambre tocó a la casa y tuvieron que reescribir muchas de estas historias, impregnándolas con algo de romanticismo de la época para que la mojigatería cristiana las aceptara y compraran los libros. Charles Perrault, Musaeus, Alexander Afanasiev, Hans Christian Andersen, entre muchos otros, recurrieron a lo mismo con sus respectivas recopilaciones, pero antes de todos ellos, estuvo Giambattista Basile, napolitano quien recogiera sus cuentos en sus viajes por Creta y Venecia durante el siglo XVII (algunos de sus cuentos fueron adoptados después por Perrault y los Grimm) y de quien se cree fue el primero en usar el término “ogro” en lenguaje latino.
























El señor Garronne pareciera querer más bien trabajar el barroco literario que las historias de Basile, por su búsqueda de las alegorías. Quizá las propias influencias españolas en las regiones de Nápoles sean un factor de que el trabajo pareciera un intento para saborear el estilo de Francisco de Quevedo, no lo sé, no vi ningún infierno. El hecho es que las tres historias que componen el guion son solo cuentos de hadas con mensajes y donde la filias de sus respectivos protagonistas les dan su merecido.
Pese al apartado visual, se agradece que el director no fuera tan señorial ni cursi como antecesores que trabajaron el cuento de hadas, ni mucho menos hiciera las puñetas mentales de acción mal aprovechados por Hollywood (creo que Hansel y Gretel cazadores de brujas, para su pretensión tenía más potencial). Es un trabajo que muchos llamarían fresco. Nos topamos con 3 reinos, cada uno con sus respectivos gobernantes, en el primero vemos a Satánico Pandemónium (para quien haya visto From Dusk Till Dawn), digo, a Salma Hayek con su marido complaciente (John C. Reilly), el monarca de Longtrellis; la reina quiere tener a todo precio un heredero y un hechicero acepta el precio que ella está decidida a pagar. La segunda historia ocurre en el reino de Highhills, donde su gobernante (un divertido Toby Jones), esta absorto en el cuidado de una pulga de la cual se ha encariñado; que alimenta de su sangre y no le da tiempo ni para el reino ni para su verdadera hija (Bebe Cave), la cual sueña despierta con la idea de un marido. Vincent Cassel interpreta al monarca de Strongcliff, un rey trastornado con una adicción hipersexual, que ha sucumbido a esa lujuria; personaje nada nuevo para él (Dangerouse method y  The monk, las dos en 2011). La trama se complementa con un par de gemelos albinos, un dragón marino, un ogro con buen olfato, una bruja y un par de ancianas hermanas dispuestas a ganarse al amor del rey lujurioso.






























En el arte, el barroco se caracteriza por su saturación, de hecho el termino empezó a usarse de forma peyorativa para describir eso; la arquitectura y las propias vestimentas de los personajes tienen estas características; tampoco esperen encontrar los claroscuros y ni las “luces Rembrandt” en este trabajo, bueno, la imagen de arriba me desmiente. Vemos esa detallada y fina saturación en el cuadro, y la alegoría (aunque algo floja) en su narrativa, donde las situaciones absurdas, patéticas e incluso lo grotesco llenarán el ojos de quien lo mire. Un curioso giro de Garrone, cuyos trabajos hasta la fecha buscaban más el realismos; aunque debo reconocer que hay mucho naturalismo en las interpretaciones y en el desenvolvimiento de los hechos.



Película exhibida solo en el festival de Cannes en mayo de este año, compitiendo por la palma de oro que finalmente no ganó. Lo cunto de li cunti overo lo trattenemiento de peccerille de Giambattista Basile, también apodado el Pentamerón por asimilarse estructuralmente a la narrativa del Decamerone (Giovanni Boccaccio), es llevado al cine por Garrone; contraste visual de sus trabajos anteriores más cercanos al falso documental, aunque sigue mostrando las penurias de las clases más desfavorecidas ante los vicios de las élites, esta vez en un cuento de hadas. 


Y se comió tu corazón



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