22/3/16

Harsh Times (David Ayer 2005)

Real slim shady ex-marine

Por Jorge Le Brun


Hablando de la euforia por el cine de superhéroes de cómic que no ha hecho más que empezar, llama la atención que sea lanzada a adaptarse  una de las tramas menos conocidas pero en crecimiento en el mundo de las historietas, hablo precisamente de Suicide Squad (2016); historia que relata las misiones especiales a las que son inmiscuidos los enemigos de los superhéroes en la búsqueda de una amnistía gubernamental (Estados Unidos como siempre la policía del mundo y embajada intergaláctico). La cuestión es que el director del dichoso filme no es ni Bryan Singer, ni Zack Snyder; se trata de un personaje que tiene su historial en otro género; se trata de David Ayer.

David Ayer es un artista del género policiaco; toda su obra está en esa vertiente. Su trayectoria está principalmente relacionada con la redacción de guiones en donde están sus trabajos más conocidos, como lo son Training days (Antoine Fuqua 2001), Dark Blue (Ron Shelton 2002), S.W.A.T. (Clark Johnson 2003), entre otros. Sus historias (tanto como guionista como director) giran en torno al lado oscuro de la zona de South Central en la ciudad de Los Angeles, y en su experiencia como infante de marina; ambientes oscuros y un retrato criminal de distintos grupos étnicos, en donde el chicano o criminal latino es indispensable para describir la fauna, al igual que el militar y el policía corrupto que son otras constantes de su trabajo. Fue hasta 2005 que volvió a reciclar sus obsesiones pero para su primer largometraje como director, Harsh Time, historia en la que Ayer prescinde del habitual contraste héroe/villano (policía/criminal) y se centra en la lucha de dos amigos por encauzar sus vidas después de un pasado turbulento.


Una particular visión de los bajos fondos de Los Angeles que puede sorprender por su aparente simplicidad; un guion escrito por Ayer antes de cumplir 25 años de edad, cuando tenía aún frescas sus memorias de los barrios marginales de la ciudad. En sus palabras “Estas calles han destrozado muchos corazones y muchas esperanzas, y se han cobrado muchas vidas. No obstante, a través de sus vivencias, otros se han hecho más fuertes. ¿Qué es lo que les hace diferentes? Suelen ser sus decisiones”. Ayer tuvo la decisión de escribir, producir y dirigir su película al día de hoy (mal chiste), el público tomó la decisión de verla, todos tomaron la decisión de aplaudir la interpretación de Christian Bale, los de rotten tomatoes decidieron calificarla con un 48% de comentarios positivos y en IMDb la califican con 7/10; las decisiones hacen la diferencia entre sus facetas, de este dramático y arrítmico trabajo.

La historia empieza con dos amigos del barrio, el vago Mike Alonzo (Freddy Rodriguez) quien vive con su novia, Sylvia (Eva Longoria) y el problemático Jim Davis (Christian Bale) un ex soldado de la guerra de Irak; los dos pasan todo el día en la ardua tarea de no hacer nada, meterse en problemas o la titánica tarea de drogarse o emborracharse, esto cambia cuando Jim hace un examen para entrar a la policía, con la esperanza de ser uno muy corrupto y también de poder traer a su lado a su novia mexicana. El autentico problema es que mientras están en sus andadas los síntomas del trastorno de estrés postraumático de Jim van deteriorando su cordura, convirtiéndolo en una bomba de tiempo.

La construcción de los personajes es de los elementos fuertes, Bale como Jim es una especie de Eminem de regreso de la guerra con un carácter asido y violento, maniático y con facilidad para usar armas, golpear personas y drogarse constantemente, cuya mente se va deteriorando por la guerra que trae consigo desde su pasado militar. Por el contrario su complemento, Mike (Rodriguez) es un individuo que no fue consumido por su duro contexto y con mucho potencial para salir adelante si no fuera tan holgazán e influenciable a las conductas antisociales de Jim. Sylvia es el personaje que choca con el mundo de los protagonistas, por un lado es la que detesta y desconfía de Jim mientras mantiene a Mike económicamente y constantemente lo hostiga para que consiga trabajo y deje sus malos hábitos. El resto de los personajes solo armonizan la andada de los protagonistas y es de notar Marta (Tammy Trull), la inocente mujer que espera al inestable ex – militar del lado sur de la frontera.























La música del filme fue responsabilidad del neozelandés Graeme Revell que hizo una selección de la música acorde al contexto del barrio y sus habitantes latinos, donde el hip hop de Delinquent habits y Los tigres del norte comparten vivencias. El director recurre al ya deteriorado tópico de montaje rápido, efectos de zoom y “sonido extraños” en su pretensión de crear tensión en los momentos más altos. Sin duda en los tiempos muertos surgen fortalezas; lo mejor del filme está en el lucimiento de sus personajes. También se ve nuevamente el intento de potenciar el contraste entre la vida de los chicanos y la de los hombres blancos; confrontación que va más allá de lo visual, al incluirse en su banda sonora el soul pegadizo de Four tops contra los narcocorridos.


























Para algunos una película irregular, para otros una historia atípica para una policiaca, en donde los pensamientos y sentimientos de los personajes se revuelven de forma homogénea con la violencia y corrupción de las calles de L.A. Harsh time es un reflejo del mundo en el que se sumergía, con una fresca y angustiante guerra en medio oriente, una idea patética sobre la sociedad mexicana y un multiculturalismo aún sin terminar debido a las paranoias de las distintas partes y los prejuicios que llevan consigo; algo que ni la amistad de 2 amigos puede resolver.


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