27/10/15

The Thin Red Line (Terrence Malick 1998)

La delgada línea roja que divide al frenesí de la contemplación

Por Víctor G. Gándara



El cine antibélico es, por naturaleza, la antítesis del ideal hollywoodense en sus sectores más conservadores. Sobre todo si involucra a la distinguida y heroica U.S. Army. Quizá los ejemplares más valorados - cuyas transgresiones al orgullo promilitarista aludieron con elegancia - sean ese par de portentos esculpidos por el mismísimo Stanley Kubrick; hablo de Paths of Glory (1957) y Full Metal Jacket (1987). Treinta años entre ellas, pero el mensaje es uno: la guerra es el quiebre humano más ruin y excrementicio.

Paths of Glory (sobre la Primera Guerra Mundial) tuvo tentativas de censura, principalmente en Francia, pues la representación del ejército galo hiso mella… incomodó. La obra no se estrenó en Francia sino hasta 1975.

Kirk Douglas en Phats of Glory  (1957)

Full Metal Jacket, si mi ignorancia no mete su cuchara, no tuvo las dificultades de Paths of Glory. Aparte de ser otros tiempos y de que U.S. se presume un país libre, la Guerra de Vietnam es de las pocas (si no la única) que no le enorgullece a su milicia; aunque eso no restó lo «incómodo» al film de Kubrick. Un dedo en la llaga siempre duele.


Platoon (1986)
En la misma línea (de la guerra vietnamita) también pueden citarse The Deer Hunter (1978), Apocalypse Now (1979) y Platoon (1986). Aunque esta última, más allá de erguir el discurso antibélico, echa un vistazo a la crudeza de la guerra y el lado humano (muy humano) de sus partes, sin enaltecer valores patrioteros.

Es verdad que las películas citadas levantaron galardones, y que hoy ocupan puestos en listas de las más grandes; no podría decirse que el gremio las ha marginado. Pero parece haber -al menos en las últimas décadas- mayor inclinación a ejemplares propagandísticos. Quizá el más fresco sea The Hurt Locker (2008), que, a pesar de tener elogios entre la crítica especializada, no fue bien recibida en sectores del público, incluso veteranos de guerra le han desacreditado escenarios que sobrevaloran la realidad vivida en Iraq. Ridley Scott, por su parte, nos trajo un Black Hawk Down (2001), y Steven Spielberg la tan aclamada Saving Private Ryan (1998).

Saving Private Ryan (1998)

Todas éstas, independientemente de su tratamiento político/social, tienen la suficiente calidad cinematográfica para recibir grandes valoraciones; así ensalcen a la patria y su milicia o todo lo contario. Apuesto a la diversidad, incluso a líneas poco convencionales.

Precisamente en 1998 se estrena The Thin Red Line, a cuenta de Terrence Malick, misma que compitiera por el oscar con Saving Private Ryan en 1999 (ambas de la Segunda Guerra Mundial). ¿Cómo podría distinguirse Malick del cine antibélico que le precedió? Echando mano de su estilo, «sencillamente». En The Thin Red Line los escenarios (bellos de cualquier manera) pasan a segundo plano, siendo las cabecillas reflexivas de sus personajes el espíritu de la obra. Si otras antimilitares dibujaron la crudeza de la guerra, ésta le da paso a las contemplaciones de los involucrados. Para ello, Malick dio pie a su recurrente voz en off, y dirige a una lujosa gama de actores: Sean Penn, Woody Harrelson, Nick Nolte, Johnny Depp, Adrien Brody, John Reilly, John Travolta, James Caviezel, hasta un efímero George Clooney, entre otros. 

La guerra, asumo, da poco espacio a la meditación; y es el frenesí, el arrebato, lo que impulsa al hombre en el momento más crítico de la batalla. ¿Pero de verdad calla la mente? ¿Qué piensa un hombre en guerra? ¿Cuáles son sus miedos y preocupaciones? ¿Cuáles son sus memorias? ¿A qué conclusiones le llevan las ineludibles circunstancias que le rodean? Y es que en The Thin Red Line todos tienen algo que expresar; y todos conciben diferente. Un Sargento Welsh (Penn) pesimista, o el optimismo del Soldado Witt (Caviezel), cuyos ojos expresamente conmovidos, inmortalizan a su personaje.

James Caviezel
La contemplación, definida como «meditación profunda», entiéndase aquí no de manera religiosa, sino ontológica. Eso es The Thin Red Line, una meditación profunda que escudriña en las mentes más inquietas. Y, aunque muchos podrán catalogarla de lenta, no dejará indiferentes a quienes se identifiquen y logren apreciar sus elementos. Poesía visual, actuaciones, y la siempre excelsa banda sonora de Hans Zimmer. Más 7 nominaciones al oscar que no dieron fruto, pero tampoco necesitó. 

Uno de los cuadros del film

Malick llevaba veinte años retirado del cine cuando filmó The Thin Red Line. Para muchos es su obra más grande. Para mí, la mejor película bélica que vi.  



 

@VicGGan

El Espinazo Del Diablo (Guillermo Del Toro 2001)

Los fantasmas de Guillermo Del Toro

Por Jorge Le Brun



A mediados de este mes se estrenó la última película de Guillermo del Toro, Crimson Peak, el realizador afirma que este reciente trabajo lo acerca a la narrativa gótica; tiene algunos elementos de El tío Silas de Joseph Sheridan Le Fanu, Cumbres borrascosas de Emily Brontë y algún que otro cuentillo más. Sin duda un trabajo que ha levantado expectativas, y que estructuralmente cumple con las afirmaciones de su director, pero me atrevería a decir que no es el trabajo donde mejor usa la narrativa gótica, de hecho algunos que saben mucho más que yo me dejaron claro que esta el fantasma del primer trabajo del director de Guadalajara, un fantasma que hacía mucho que no se notaba, el de su segundo largometraje, El espinazo del diablo.

Guillermo del Toro más que nada es un lovecraftiano empedernido, es por mucho su mayor influencia literaria, la sombra de la novela victoriana que alimentó el imaginario de H. P. Lovecraft parece ser parte de lo que comparte con Del Toro. Los biógrafos del escritor y segregacionista estadounidense dividen la evolución literaria de Lovecraft en diversas etapas; la que nos concierne es la primer etapa, en donde los antiguos castillos y mansiones aisladas, eran los perros reyes. El aislamiento ocurre en la desoladora guerra civil española.

La guerra civil en España causó  un número de víctimas civiles aún desconocido; algunos dicen que entre 500 000 y 1 000 000 de personas; los menos escandalosos dicen que son menos; nada de eso cambia el panorama; la mayoría de estas muertes se debieron más a la represión y a las ejecuciones que al combate. Esta se llevó a cabo en el bando sublevado de manera sistemática y por orden de sus superiores, todo para colocar a Francisco Franco en el poder. Durante esa época, a finales de los 30s, un niño de nombre Carlos (Fernando Tielve), uno de esos huérfanos de la guerra, es enviado a un orfanato, que no está en cualquier lugar; está en un maldito páramo donde no hay nada más. Por otro lado, la construcción es un colegio y hay que decirlo, es imponente; el "castillo" del relato.

Esta es una historia en donde los niños pierden rápidamente la inocencia; de lo contrario perecerían antes las adversidades que los aguardan. Los lúgubres pasillos del colegio esconden cosas; viejas rencillas, tesoros, intrigas, traiciones, una serie de relaciones por demás viciadas entre los adultos que viven allí y a los que los niños tienen que lidiar. Pero sobre todos los secretos, están los fantasmas: los metafóricos representados por la guerra y sus estragos, todo simbolizado con la bomba que se estrelló en el desolado colegio antes de la llegada de Carlos, pero también de los físicos representados por Santi; el fantasma de un niño con el rostro blanco y resquebrajado, ojos grises, y una fisura en la frente de la que emana una sustancia rojiza como sangre en el agua que permanece en suspensión.




La primer película de Guillermo del Toro ambientada en este periodo del país ibérico, (después sería el dichoso fauno) tiene la atmósfera inquietante y melancólica, cargada del drama que caracteriza al alguna vez tan valorado género literario, que ha perdido la batalla en el género del terror de forma abrumadora. Los primeros hallazgos de este género en el cine surgieron en Alemania, en los inicios del expresionismo del cine mudo con películas como El Gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene 1920), Nosferatu (F. W. Murnau 1922), ente otras, y que la compañía inglesa Hammer Productions terminó sobrexplotando entre los 60s y los 70s.


Primeros bocetos de Santi



Las actuaciones cumplen, pero la relación que principalmente domina es entre el cuarteto de los adultos encargados del orfanato, con Carmen (Marisa Paredes), una directora estricta, con una pierna de madera y frustrada sexualmente, pero de buenas intenciones y que atesora los ideales republicanos de su difunto esposo; el Dr. Casares (interpretado magistralmente por Federico Luppi), el intelectual y maduro profesor siempre bien vestido, el personaje más candido y que gusta de beber ron fermentado en fetos no natos; Jacinto (Eduardo Noriega), el portero violento, codicioso y lleno de resentimiento; y Conchita (una desdibujada Irene Visedo), la maestra ayudante. Relaciones amorosas y carnales entre ellos: la directora, el profesor, el portero y la joven maestra, terminan sumergido en la fatalidad. El joven protagonista, Carlos, va vislumbrando poco a poco el trágico secreto que se esconde en “el castillo de horror”, mientras Santi lo persigue.










La historia es bastante sencilla, la premisa es muy clara, la complejidad no es el fuerte de la obra, tampoco su hermético antagonista, de cuya profundidad solo hay atisbo al final; pero no logra transmitirse totalmente. Y aun siendo el trabajo más olvidado de su director, no es ni de cerca el más olvidable (esa ¿sería Pacific Rim? ¿Qué opinan?). Probablemente, si se quitara el apartado visual, el turbio romance al estilo inglés victoriano y obviando su calidad en producción, argumentalmente, Crimson Peak debería ser catalogada como una sin razón teniendo ya El espinazo del diablo en su filmografía, bueno, de equivocarme, el vínculo sigue siendo innegable entre estos trabajos del director. La historia del filme que relato es sobre los fantasmas, una bomba aérea que se estrelló sin detonar en el terreno del orfanato simboliza todo esto, una guerra que seguía viva y tenían que tener presentes todos, un momento que no podía irse, un peligro evidente y un origen de todo lo que sucede, igual que sucede con las películas de Del Toro. Como dice al final uno de esos espectros:



“¿Qué es un fantasma? un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez, un instante de dolor, quizá algo muerto que parece por momentos vivo aún, un sentimiento, suspendido en el tiempo, como una fotografía borrosa, como un insecto atrapado en ámbar. Un fantasma, eso soy yo.”


26/10/15

Attack Of The Killer Tomatoes! (John DeBello 1978)

Por un puñado de tomates

Por Jorge Le Brun


¿Hubo alguna vez un tiempo en que las películas delirantes eran gustos culpables? ¿Qué fue de aquellos que arrojaban tomates a Ed Wood y a otros “genios” de los excesos de escaso profesionalismo? Las generaciones más maduras solemos criticar a las más jóvenes y ponernos en un mantra apocalíptico de lo que le depara a la sociedad cuando vemos que las “virtudes” de nuestra respectiva época se pierden en la marea de la líquida modernidad. Nuestros padres ven con desgracia muchas cosas que se perdieron en nosotros, y estamos viendo otras que consideramos nosotros se pierden con los que apenas son 2 o 3 años menores. Sí hay un peligro latente, la homogenización de las masas; la especie sobrevive por su diversidad y no solo la genética si no en el mundo de las ideas; ese es el auténtico peligro, aunque no sabemos si en verdad lo padecemos; el doctorado no quita lo pendejo, leer cualquier libro no te hace necesariamente más culto y arrojar tomates a mediocres pero afamados directores no evitará el ataque de los tomates asesinos; todo es cuestión de supervivencia.

En realidad el científico sale hasta la
siguiente película
Sin duda un producto de la más turbada (con doble sentido) imaginación, el bodrio más cutre que te puedas imaginar. Toda la película se basa en un solo chiste; el ver a la gente espantada con los tomates ridículos; no hay más broma y sin embargo esta goza de una gran carisma. En su momento y al día de hoy por muchos es considerada la peor película de todos los tiempos; incluso por encima de Plan 9 from outer space (1959), con la misma infamia y culto. La gran diferencia con la que se puede distinguir de la extravagante obra de Ed Wood es quizá el hecho que es la primera película de su tipo que se sabe bazofia y pretende serlo.

Los tomates, hartos de tantos años de acabar en las ensaladas, los cátchups y los purés, cobran vida y deseosos de venganza están asesinando gente. Bueno, quizá todo es obra de alteraciones genéticas realizadas por pesticidas, el gobierno y ¿Por qué no? un científico loco con deseos de conquistar el mundo, todo un visionarios ¿Quién sospecharía de los tomates? Pero si son unos angelitos en su redondez rojiza, y cantan en los comerciales lo felices que están de ser aplastados y usados de aderezo; yo siempre pensé que eran felices pero esta película nos muestra otro rostro.

El rostro de la maldad


Personajes bizarros hasta el tuétano, desaprovechados en el cuadro pero enfrentando a la diabólica amenaza de las frutas que comemos en nuestras hamburguesas. El incompetente presidente de los Estados Unidos reúne a un grupo de especialistas comandados por Mason Dixon, y donde destaca el maestro del disfraz, Sam Smith que durante la historia se disfraza de George Washington, Abraham Lincoln y Adolf Hitler (no se hubiera notado de no ser que es afroamericano) y quien tiene que infiltrarse entre los tomates.


Hitler...
Las escenas del film son por demás bizarras y paródicas; empieza con un pergamino que dice que cuando The Birds (1963) de Alfred Hitchcock fue puesta en libertad, el público se rio de la idea de las aves atacando a la humanidad, pero cuando un ataque perpetrado por las aves se produjo en 1975 (han existido ataques aislados pero aquí andaban inventando), nadie se rio. Otra escena es un tributo a Jaws (Tiburón 1975) de Steven Spielberg, donde una dama es atacada en el agua por un par de tomates, de forma incomprensible y sin poder defenderse; los tomates solo estaban flotando sin hacer nada pero lograron llevarse a unas cuantas víctimas, las hacen desaparecer con la poderosa magia de un fotograma después.


El gran trabajo de infiltración del agente Sam Smith



John de Bello dirige un filme, con pésimas interpretaciones, absurdo montaje, sin ningún guion y jodidamente entretenida. La escena del mini cuarto de conferencias cumple bastante bien y nos deja claro que lo que no tienen los actores de talento histriónico lo compensan como comediantes. Hay Todas tipo de burlas a las reglas del montaje las puedes encontrar aquí y todo con un sui géneris tema musical, que puedes ver aquí:




El trabajo hondó tremendamente en la cultura popular, con 3 secuelas oficiales, una serie de televisión animada (más basadas en las secuelas), un comic y una novela que toma como nombre el Ataque de las patatas asesinas como tributo. La película de Mars Attack! (1996) roba descaradamente el final de este trabajo, y de alguna manera el concepto al tratarse de un delirante y ridículo exterminio de la raza humana que batalla para enfrentar con una exagerada estupidez; la parodia de la parodia, el humor negro del humor negro.


La gloriosa junta militar

Los 8 bits profundizaron la mitología de los tomates homicidas de la serie de televisión, pero fue el proyecto en Nintendo el de mayor reconocimiento, los tomates fueron famosos en el game boy. Fue en las secuelas y la serie donde se logró la pretensión de John de Bello, darle un toque más humano a los tomates, dotarles de rostro y hasta de vestimentas, tan ridículos como comercializables.  





Las películas como están son las responsables de estereotipar la serie b y convertirla al día de hoy en un género más, en donde la extravagancia, lo cutre y la sátira a las mismas reglas de producción son objetivos claramente planificados, en donde el argumento debe alejarse completamente de lo verosímil y liberar la diarrea mental de nuestros niños interiores. Quizá hay un sentimiento megalómano con estas películas; una crueldad reprimida.


Serie de televisión de los 90s

 ¿La película es ridícula? ¿No es extraño que todo lo raro, extraterrestres, súper héroes, fenómenos paranormales ocurran en Estados Unidos? Estas películas sin pretenderlo, parecen burlarse de estos ideales americanos de sentirse el centro del universo, donde los seres de galaxias lejanas a veces hablan con acento de Texas, y en ocasiones eso también ocurre sin pretenderlo. La voracidad del gobierno norteamericano por dominar el mundo y ser el referente y oficial a cargo se ve reflejada cuando hasta son el objetivo de la ira de los tomates ¿No es tan absurdo lo real como Sharknado (2013), Black sheep (2006) y otros hijos de este bodrio? 




23/10/15

Marquis (Henri Xhonneux 1989)

La insoportable levedad del pene

Por Jorge Le Brun


“De Sade llevó las posibilidades de la subversión hasta las últimas consecuencias. Su ataque brutal contra la moral, las instituciones y toda tradición resultó tan  perturbador que su nombre se volvió anatema para los gobiernos e iglesias: fue quemado en efigie, encarcelado en numerosas ocasiones (una de ellas por orden directa del rey), se salvó de las balas de un padre iracundo, así como de ser decapitado (…) sus visiones eran tan extremas que por su influencia la pornografía como un todo quedó estigmatizada y perdió toda credibilidad como medio político. Pero a la vez este autor es el único pornógrafo que se considera digno de nombrarse al lado de los grandes escritores de la historia”.

-     Naief Yehya (2004) Pornografía: Obsesión sexual y tecnológica


La figura del marqués de Sade es la de un espíritu libertario, irrespetuoso ante cualquier atisbo de conservadurismo, odiado por lo mismo, pues destruye en su obra cada una de las cosmogonías moralistas que hubo y que hay aún en nuestros días. Apologista del crimen o no ¿Qué tanto falta para que su obra empiece a dejar indiferente a sus lectores? ¿La sociedad ha llegado más allá de la lasciva y la violencia descritas en la obra del marqués? Aún con las experiencias carnales a las que cada vez tenemos más acceso, la obra del marqués no deja de chocarnos. Bueno, Marquis (Henri Xhonneux 1989) está inspirada profundamente en este personaje y lo lleva a otro nivel al convertirse en una fábula tremendamente bizarra, con animales, intriga, sexo, violencia y revolución francesa.

Henri Xhonneux antes de este peculiar trabajo tenía un programa infantil de maniquíes; el director belga dio un salto cuantitativo en cuanto a público meta. No así quien escribiera el guión, Roland Topor; el artista formaba parte del movimiento pánico, junto a Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky; el surrealismo y lo desconcertante no le eran desconocidos. Pánico (del dios griego/romano) fue un movimiento trasgresor, surrealista, caótico, kitsch; en el que se realizaron varias obras de carácter dramatúrgico, cinematográfico, plástico; con caracterizaciones dionisiacas y retorcidas.

Podríamos afirmar que esta película se encuentra en el género de la farsa, donde definitivamente nada de lo que ocurre es realista y vemos un universo conceptual caricaturizado, en donde en lugar de personas vemos animales. En este trabajo todos los actores visten con máscaras de animales según el papel que desenvuelven en la historia. La farsa - en donde todo es irreal - se busca simbolizar, por el contrario, una realidad controlada o ignorada por medio de la alegoría. Cada animal es una metáfora y no nos extrañe que el Marqués sea un perro mitad labrador, mitad el dragón de La historia sin fin (Wolfgang Petersen 1984); el absurdo cumple una misión aquí: la caricaturización de cada personaje a través de una identidad animal.

Hay una clara dedicatoria en la obra al “divino marqués”, pero también en la alegoría animalia hay una dedicatoria (y firmada) a Georges Louis Leclerc, mejor conocido como el conde de Buffon. El naturalista francés pretendió compendiar todo el saber humano sobre el mundo natural en su obra de 44 volúmenes Histoire naturelle. El conde de Buffon se encontró con una postura transformista al especular que los animales y todos los seres vivos, tenían una rama original de proveniencia, y que poseían transformaciones morfológicas limitada al interior de las especies. Había arañado e intuido más de 100 años antes, lo que Jean-Baptiste Lamarck y sobre todo Charles Darwin, construirían. Buffon finalmente rechazó estas posturas al encontrarse con problemas que no comprendía; el mundo en una sola rama original, que el conde por un momento se permitió soñar, está reflejado en esta película de “bestias” sapientes.




El uso de animales para caracterización tuvo su origen en los talleres de Konstantín Stanislavski. Método utilizado para complementar una caracterización exterior integral, construir los gestos y el porte a través de un animal; el resultado final no es interpretar a un animal o ser un animal actuando; podría decirse es la esencia empezar con un animal y crear al personaje; es una capa que se aporta al personaje. En esta película no desaparece totalmente el animal, queda en un punto medio entre los personajes; tomaron al animal y dejaron más que sus gestos; crearon un hibrido de él con el hombre; aquí si podemos decir que vemos una rata, una vaca o un camello diciendo las líneas, una extraña y bien dibujada caricatura; el arte de otorgar a animales carácter y comportamientos humanos.

La historia es una re-interpretación de los días del Marqués de Sade en la prisión de la Bastille; el “divino perro marqués”, pasa sus días buscando inspiración para escribir sus obras o platicando con “Colin”, su propio miembro viril. El pene es el co-protagonista, tiene rostro y personalidad propia; pasa los días ayudando a de Sade con su trabajo, exigiendo estimulación, filosofando sobre sus ideas del placer carnal o escuchando las historias que el marqués le escribe para su placer. “Marqués perro notoriamente rebelde, que, a pesar de su raza encuentra un placer maligno en socavar los fundamentos de la religión y de la sociedad” lee el gobernador gallo ante su prisionero, cuando este es acusado por defecar en una cruz.

En la prisión pueden verse personajes y sucesos que influyeron bastante en los temas tratados en el trabajo del marqués. Los libertinos, los hipócritas nobles, curas depravados y demás elementos del bestiario del autor; también pueden verse a una Justina-vaca santurrona, y una Julieta-equino revolucionaria; la primera como sujeto de las pasiones del marqués, la segunda volvía loco a Colin; una disputa se daba entre las dos partes de la psique del prisionero más célebre de la Bastille. La época de la revolución francesa es el contexto en donde se dan los acontecimientos, y el protagonista queda en medio de la disputa entre revolucionarios y monárquicos, en la que los primeros buscan un golpe de estado y los segundos intrigan para culpar al marqués de acciones libidinosas del rey y evitar el descontento del pueblo.




El trabajo tiene considerables elementos surrealistas; las historias que son narradas por el marqués son representadas por animaciones en stop-motion. Un ejemplo es cuando Colin desea penetrar una grieta de los muros la cual le recuerda a “otros orificios”; puede verse lo osado de esta escena al brotar de la pared un expresivo rostro. Aunque nada sigue siendo tan bizarro como ese aparato reproductor masculino hablando un buen francés en el cuerpo de un perro humanoide.

Hay una sutil complejidad en esa universalización literaria y hay varias referencias a autores de la época. Sin embargo, el tema central de la obra radica en la relación entre los placeres terrenales y la sublimación ¿Saborear los placeres es opuesto a expresarse artísticamente? Pareciera esta la disputa entre un marqués racional y un Colin colérico, quien también representa las pulsiones. Para Sigmud Freud, la sublimación es solo un desvío de las pulsiones sexuales a las actividades de estímulo intelectual o creativo. Sin afirmar absoluta razón en la teoría psicoanalítica, podemos decir que en Marquis se propone hacer una sola cosa a la dicotomía de la carnalidad y sublimación.

Esto no es un biopic, ni si quiera una interpretación realista de los hechos; dicho burdamente, la película no es más que un perro lujurioso antropomórfico hablando con su pene con cara y conviviendo con otros animales más degenerados, en un contexto de época, en donde el sexo sadomasoquista y algunas otras filias salen a cuadro. Y sin embargo, más allá de lo grotesco, se puede apreciar el intento mejor logrado de humanizar la figura del marqués de Sade; llena de humor negro, se puede ver en esa farsa a un marqués fuera de mitos; un ser humano con su propia concepción y lucha; al hombre encerrado por los monarquistas, después por los revolucionarios y finalmente por los napoleónicos. Los perros son leales al igual que lo fue de Sade en lo que creía, y es un atrevido intento de transmitir esa parte de la historia.   



19/10/15

More (Barbet Schroeder 1969)

More, o la ausencia de Syd Barrett

Por Víctor G. Gándara



More no sólo es el primer soundtrack de Pink Floyd, también es el primer álbum en el que el desaparecido Syd Barrett -fundador de la banda y figura de inspiración en éxitos posteriores- no participa.




Salvo la colaboración del resto en alguna pieza, Barrett es autor de los temas del primer álbum: The piper at the gates of down. Su adicción a psicotrópicos (en especial LSD) lo llevó a un estado deplorable que lo marginó de la banda y, tan pronto ésta tuvo éxito, la carrera del genio se interrumpió. De ser el mayor partícipe en el álbum debut, al segundo dio poca aportación. En el tercero (More), su ausencia ya era realidad. Aunque intentó seguir en solitario, terminó retirándose a una vida sedentaria, entregándose poco a poco a la locura. 

Se cuenta que, mientras la banda grababa el álbum Wish you were here, en el set de grabación apareció un tipo obeso, calvo, sin algunos dientes y de cejas afeitadas; tardaron en reconocerlo. Era Barrett. Imagínense la impresión de sus viejos amigos. Su apariencia sería representada algunos años luego en The Wall, la película, con ese mítico personaje que todos (quienes la vimos, claro) recordamos. Incluso muchos éxitos de Pink Floyd son homenajes a él. Podría decirse que su espíritu estuvo presente aun después de su partida. 

Su cambio fue radical


Bob Geldof, protagonista en The Wall


La historia de Barrett tiene valor simbólico para la ópera prima del realizador iraní Barbet Schroeder, o viceversa. Aunque claramente no era intención de Schroeder homenajear a Barret, el film trata -esencialmente- de drogadicción y consecuencia. De ese contexto liberal y de experimentación a finales de los sesenta. Auge del hippismo.

Pink Floyd realizó un disco homónimo para More (1969), o sea, el soundtrack. Una entrega con grandes piezas, aunque lastimosamente no tan presentes durante la peli. Se oyen en momentos puntuales. Main theme, quizá el tema más oído en el film, aparece al inicio y algunas veces durante el desarrollo. Y, mi favorita, en una escena de la que hablaré en otro párrafo. 

La cosa está así, un cuate alemán llamado Stefan (Klaus Grünberg) llega a Paris, donde se hace de un buen amigo (Charlie, interpretado por Michel Chanderli). Durante una fiesta, Stefan descubre a Stelle (Mimsy Farmer). “Me enamoré de ella a primera vista”, narra el joven. Cuando Stefan le pregunta a Charlie por ella, éste le responde que se aleje: “¡Keep away!”. Es ahí donde intuimos que la hembra será causa de sus desventuras. Pues todo mantente alejado conlleva a una desventura. Es casi un axioma, sabiduría añeja. Así pues, damos pie a una historia de sexo, drogas y rock al muy peculiar estilo psicodélico de entonces. Stefan y Stelle llevan su romance (e implicaciones) a la mítica isla Ibiza; popular entre la cultura hippie de los 60s y 70s.

Esa tribu, tan famosa, la recordamos por su ya clásico amor y paz. Ropas floripondias, combis viejas y pintarrajeadas, flores, arocoiris, figuras coloridas, nomadismo. Marihuana, sexo, rock & roll. Y sobre todo, contradicciones. Si bien, More no resalta del todo sus características, podría decirse que es un retrato parcial de ella.    
  
“Mantente alejado”, dice el bienintencionado Charlie; pero a Stefan, como todo hombre estúpidamente enamorado, le importa un carajo las advertencias del otro. No previó en lo que se metía. Así pasa, ¿qué se le hace a lo inevitable? Y es que Stelle encarna el arquetipo de femme fatale tan explotado en la narrativa artística. A su manera, claro.

Una femme fatale

Como en Requiem for a dream o Trainspotting (obviando que éstas vinieron mucho después), More nos muestra ese panorama obscuro y a veces trágico que el mundo de las drogas suscita; el fantasma de la aguja. Por ello encuentro una conexión simbólica entre la historia de Barrett y la Película. ¿A dónde lleva la adicción?, ¿a  dónde la necesidad obsesiva por alguien?


Déjenme sincerarme, More no es una película del todo buena. De hecho no la recomiendo, salvo que seas seguidor de Pink Floyd o te guste explorar todo tipo de cine. No sé qué decir de las actuaciones; la mayoría de sus actores, si no es que todos, han quedado en el olvido. Su guión no tiene muchas virtudes y carece de escenas memorables… bueno, tal vez la referencia al Quijote y ese cuadro donde Stelle baila Green is the color (mi favorita del álbum) como en estado de trance.

No, no la recomiendo. Pero merece ser reseñada por el simple hecho y placer de llevar la firma de Pink Floyd en el soundtrack... aunque sin Barrett.