17/9/17

El día comenzó ayer (Icaro Cisneros 1965)

Con snobs y rock ‘n’ roll

Por Jorge Le Brun


A propósito de que ya fue 16 de septiembre y poniéndome oportunista ¿Por qué no hablar sobre cine mexicano? El mismo que en 2016 produjo 162 largometrajes (más que en China), en donde 37 mujeres dirigieron (más que…nunca en la historia de este país), el que ha ganado prestigio, premios internacionales y que sin embargo no vamos a ver (y eso en raro caso que tengamos chance de verlo en salas).

La supuesta mediocridad del cine mexicano es asociada por algunos miembros del respetable colectivo al fin de la “época de oro”; el cine mexicano se había estancado por líos burocráticos; los “Arieles” fueron descontinuados y tres de los estudios de cine desaparecieron entre 1957 y 1958: Estudios Tepeyac, Clasa Films y Estudios Azteca. A mediados de los 60 Luis “demagogias” Echeverría era el Secretario de Gobernación en México; fiel a su “espilocho” anunció una “gran” reestructuración de los esquemas del Banco Cinematográfico; fue puro “cotorreo” y a partir de los 70s el cine fue estatizado, sin embargo fue en este contexto donde nuevas y viejas voces se preocuparon e iniciaron un movimiento a favor del cine mexicano que había perdido sus adeptos contra el cine hollywoodense y vanguardias europeas. La UNAM fue pionera en la creación de cineclubes y en 1963 fundó el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), primera escuela oficial de cine mexicano. Aunque la verdadera cereza del pastel fue el Primer Concurso de Cine Experimenta que se celebró en 1965; según Jorge Ayala Blanco (quien fue uno de los jueces) este evento ayudó a extender posibilidades estéticas y narrativas en el cine mexicano.

Del total de 12 participantes, fueron galardonadas unas 4; destacando La fórmula secreta del genial y trágico Rubén Gámez con texto de Juan Rulfo y voz de Jaime Sabines. Sin embargo, son de destacar todos los títulos y en esta ocasión hablaremos de “El día comenzó ayer” de Ícaro Cisneros, un ex–actor infantil e hijo de un guionista convertido en cineasta al debutar con esta obra; el mismo año que el más conocido Arturo Ripstein.   


Ícaro Cisneros
Otro fenómeno al que el cine no pudo escapar fue el Rock n roll, llegado a México a finales de los 50 y...tal y como lo hicieron en los angloparlantes, los productores decidieron invertir en las nuevas figuras musicales fílmicamente hablando. En el mismo concurso de cine experimental hubo uno de guión donde la pluma de Carlos Fuentes engendró lo que sería Los caifanes (Juan Ibáñez 1967); una emblemática obra para los enemigos del convencionalismo. Fue en este contexto donde discretamente hizo su aparición la opera prima de Cisneros.


La historia comienza con Héctor (Héctor Godoy), un joven, taciturno y cursi escritor provinciano llegando a la capital al paso de una locomotora; en su búsqueda de guía se encuentra con el prepotente y cruel Mario (Carlos Rotzinger) que en un principio lo ayuda a establecerse en la ciudad hasta que su novia, la frívola Gloria (Blanca Sánchez) queda cautivada por el parecido de Héctor con un misterioso e importante personaje de su pasado. Héctor queda también cautivado por Gloria y sin quererlo entra a un mundo de los adinerados y aburridos jóvenes citadinos; un mundo de superficialidades, nihilismo, lujuria y opulencia que lo envuelven.


El ecosistema de snobs está conformado por orgullosos fiesteros, entre los que destacan Popis, su tío Roberto y el Dr. Pascal; los tres ricos hedonistas anfitriones de sus fiestas que solo buscan una forma de pasar el rato a costa de jugar con los demás y menospreciar con su elitismo. Por encima del estoico Héctor enamoradizo empedernido y el cinismo de Mario el personaje más complejo es el de Gloria, que si bien tiene objetivos tan básicos como los de sus allegados, su enamoramiento la vuelve consiente de la insoportable levedad del ser; los dilemas surgen en ella como también los pasajes oníricos con el omnipresente Larry; el misterioso y ausente personaje parecido al recién llegado; siempre vigilando en forma de un dibujo enmarcado en una pared.




Jóvenes en “su peor variedad”: rebeldes, “agringados”, pedantes, descarriados en las drogas o el alcohol, la prostitución, las bromas crueles y los juegos entre Mario y Popis o cuando este último habla sobre haber encontrado a su preciado Larry en Suecia haciendo “nada” y el hecho de encontrar eso interesante. La mezcla del  rock n roll y los psicotrópicos me hacen pensar en las influencias de la literatura de la onda en las nuevas generaciones así como algún pasaje onírico guiñándole a Buñuel; visiones surrealistas que giran nuevamente en torno a Larry.    




Desde finales de los 1950 gran figura precursora del rock mexicano es el aún activo Javier Bátiz; a quien muchos le reconocen como maestro de figuras como Carlos Santana y Alex Lora (será). Cabe señalar que él y su banda tienen créditos en la musicalización de dos películas del primer concurso de cine experimental, por el cuarto lugar Viento distante (Salomón Laiter, Manuel Michel, Sergio Véjar 1965) y por supuesto en gran parte de El día comenzó ayer.

Película difícil de encontrar (yo la pude ver en la plataforma de Clarovideo); se trata de una obra olvidada que puede dar ideas respecto a un momento de la historia y la cultura mexicana en los 1960. 




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